Feb
22

LECCIÓN DE SOCIALISMO

Emilio Palacio, Diario El Universo(21 febrero 2010)

El jueves 31 de diciembre, los ecuatorianos se despidieron de sus colegas y amigos en la oficina, la fábrica o el taller, para dirigirse presurosos a sus hogares, a festejar con los suyos el comienzo del  Año Nuevo. Pero hubo algunos que no tuvieron esa suerte. Por ejemplo, 74 trabajadores de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones –algunos con 20 y 30 años de servicios– a los que justo ese día y a esa hora un conserje les entregó un oficio de César Regalado Iglesias, gerente general en Quito, para comunicarles que “la relación laboral que se mantiene entre la CNT y su persona se da por concluida” y pedirles que concurran “a la Inspectoría del Trabajo a retirar su liquidación”.

Uno o dos días después, los más optimistas comenzaron a verle el lado bueno a la noticia. “Quizás sea para mejor”, se dijeron, porque el ambiente  en la CNT se ha vuelto irrespirable. Casi desde el inicio, la Revolución Ciudadana instaló cámaras y micrófonos en cada oficina para vigilar al personal. El funcionario que se levante de su escritorio debe marcar en su computadora qué va a hacer: “ir al baño”, “ir a comer”, y así. La computadora registra el tiempo que se toma el empleado  y hay multas para el que exceda el límite permitido. Los viejos trabajadores casi no tienen tiempo además porque deben entrenar a decenas de nuevos burócratas que por pura “coincidencia” militan en Alianza PAIS.

El caso es que el lunes siguiente, casi resignados, los 74 despedidos concurrieron a la Inspectoría a retirar su liquidación.  “¿Qué liquidación?”, les contestaron. “Aquí no hay nada para ustedes”.

Ha pasado un mes y medio desde entonces, y hasta ahora ninguno de los 74 despedidos cobra su liquidación. Dos fueron reintegrados, entre ellos la esposa de un reconocido intelectual  de Guayaquil que hace poco falleció de cáncer. Al enterarse, asustadas, las autoridades de la CNT dieron marcha atrás  para que el escándalo no llegue a la prensa.

Pero en cambio, en enero, el gerente César Regalado despidió a otros 102 empleados, todos con una, dos o tres décadas de servicio. No son pipones, ni cuota política de  gobiernos recientes. Son casi todos personal administrativo y técnico que cumplía sus tareas a satisfacción. Pero como la CNT ahora es un botín político para dar empleo a las bases de Alianza PAIS, había que deshacerse de los más antiguos.

Liquidar a estas personas tiene su costo; por eso, con suficiente oportunidad, la Asamblea Constituyente y el Presidente de la República crearon el marco legal para que los empleados públicos que pierdan su trabajo reciban una miseria. El público aplaudió, creyendo que el objetivo era reducir el aparato del Estado. La prensa se hizo eco. Pero no es así. El personal de la CNT en realidad ha aumentado, solo que ahora todos son “revolucionarios” al servicio del “cambio”.

(A propósito, los 19 despedidos de la ex Emelec por faltarle el respeto a su Majestad  siguen en la calle. Ningún dirigente sindical o político, de derecha o izquierda, se ha solidarizado con ellos).

Mañana lunes, a las 8 de la mañana, los despedidos de la CNT realizarán un plantón en las afueras de la empresa. Varios  se han hecho a la idea de no volver, pero exigen que les paguen sus haberes. Ojalá que mucha gente los acompañe.

Los que acudan se harán merecedores gratuitamente a una lección práctica de Socialismo del Siglo XXI en acción.

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Feb
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Vivir en el Ecuador

Publicado el 22/Febrero/2010 | 00:08

Por Mauricio Pozo Crespo
mpozo@hoy.com.ec

Asumo que una gran mayoría de ecuatorianos y muchos extranjeros residentes en el Ecuador, por no decir todos, quieren vivir en el país. Presumo también que aquellos que han emigrado a buscar nuevas oportunidades de trabajo y bienestar lo han hecho obligados por las circunstancias, pues muy pocos habrán recibido atractivas propuestas para residir en el extranjero.

Si esta presunción es válida, es también correcto afirmar que es placentero nuestro país, es el lugar donde nacimos y la tierra que cobija a familia y amigos. Con todos sus defectos y virtudes, es el territorio en donde nacimos y en donde deseamos permanecer hasta que Dios y el destino decidan lo contrario. Todo esto que parece lógico y obvio suponer no se compadece con eventos diarios que en lugar a propender afianzar lo mucho de bueno que tenemos tiende a resaltar lo también malo que mantenemos.

Se puede usar una multiplicidad de ejemplos, desde los más simples hasta los más complejos. Desde citar aquella fobia y reacción irracional del conductor que espera que el del vehículo de su lado ponga el direccional para inmediatamente no dejarle cruzar de carril, hasta aquellas autoridades públicas que deseando vivir ellos y sus familias en el país hacen lo imposible por configurar un ambiente adverso y un futuro incierto. Es muy difícil entender que los sesgos ideológicos, la irracionalidad técnica y la aversión al que piensa y opina distinto lleguen a los extremos que han llegado. El Ecuador tiene un déficit fiscal cercano a los $4 500 millones para este año y éste se puede cubrir sin mayor problema con un levantamiento, inclusive gradual, de subsidios que lejos de proteger a los pobres benefician a los ricos.

Sin embargo, el terror a perder popularidad y seguir cayendo en las encuestas hace imposible pensar que esta sea adoptada. Prefieren que esa bomba le reviente en la cara a alguna administración en el futuro antes que ellos asumir el costo de ser autoridades públicas y hacer lo que deben hacer. Lo único que les importa es el día de hoy y el futuro, así les llegue a afectar a ellos mismos, no les importa. Crear un entorno internacional adverso que le limite al país de recursos necesarios para crecer y desarrollarse parece no ser parte de las preocupaciones oficiales. Si mañana cae el precio del petróleo, hay una nueva crisis internacional, se producen descensos bruscos de precios de productos de exportación ecuatorianos, se emite un fallo definitivo contra el país de esas decenas de arbitrajes internacionales que mantenemos, hay alguna desgracia natural o cualquier evento que nos afecte, parece escucharse en el Gobierno decir: “Ya se verá que hacer”. Eso se llama irresponsabilidad con todas las letras.

Generar apoyo popular en base a la división del país entre pelucones y no pelucones, los de Alianza País y el resto, entre empleadores y empleados, es fomentar el odio, la desunión y la intranquilidad ciudadana. Solo quitando los monólogos sabatinos llenos de insultos y odios bajaría la temperatura. Vivamos en el Ecuador pero en paz y con futuro.

Feb
22

El ‘garantismo’
2/22/2010
Por Fabián Corral B.

Una de las novelerías, que constituyeron argumento central de la propaganda para la aprobación de la Constitución, fue aquella de que la defensa de los derechos humanos sería, al fin,  la tarea primordial de Estado. Parecía llegada la época del ‘garantismo’ e inaugurado el tiempo de los ciudadanos. Muchos creyeron que, por fin, jueces y autoridades se pondrían al servicio de las personas. Creyeron los ingenuos que se había construido un alero seguro para escampar de las  tormentas del abuso, de la indefensión, del miedo al Estado, de susto a los políticos, de la indolencia de los tribunales.

Pero no. Ahora, una de las grandes frustraciones de los ciudadanos es la confirmación de que el ‘garantismo’, los derechos y libertades, las acciones de protección, etc.,  pasaron a ser otro de los grandes cuentos de  la ‘república del discurso’. Tanto la jurisprudencia que se va generando en materia de  protección de los derechos fundamentales, como las leyes que se expiden para ‘reformar’ la Constitución y condicionar el ejercicio de las garantías, son evidencias de la tomadura de pelo colosal que sufrimos. Se  ratifica así la sospecha de que la Constitución “aprobada por el pueblo” sin leer ni el forro, tiene fines muy distintos. Léase la Ley Orgánica de Control Constitucional, léanse los reglamentos que a su sombra se dictan, y léanse, si hay tiempo, vocación y paciencia, las sentencias que confirman que la idea no es proteger a la persona. Al contrario, la “razón de estado” es blindarle al poder.

¡Pobrecito el poder acosado por los atrevidos ciudadanos, por los insolentes empleados despedidos, por los insoportables jubilados que se atreven a reclamar su pensión!
Un ejemplo: Si usted gana una acción de protección contra el Estado en la Corte Provincial, no cante victoria. La Corte Constitucional, de oficio, muy probablemente la dejará sin efecto, porque, a su discreción, dirá que el fallo que a usted le favorece afecta al “interés nacional”, que es lesivo a los fines del Estado, contradice la jurisprudencia fijada por la Corte, etc. (art. 25 de la Ley de Control Constitucional).

¿Es un “Estado constitucional y garantista”,  este en que se coloca por sobre los derechos fundamentales y las sentencias legítimas, a las razones de estado, y a los intereses de la política? ¿Cómo entender la paradoja de que  la Ley Orgánica de Control Constitucional establezca potestades discrecionales de la Corte para anular sentencias que consolidan derechos, y lo que señala el art. 3 de la Constitución plebiscitaria, según la cual es deber primordial del Estado “garantizar sin discriminación alguna el efectivo goce de los derechos establecidos en la Constitución y en los instrumentos internacionales…”?

Ha llegado el momento de que se nos diga en qué consiste el ‘garantismo’, y cuál mismo es la tarea esencial de Estado.

Feb
22

¿Fortalecer o debilitar la educación superior?

Publicado el 22/Febrero/2010 | 00:06

La evaluación efectuada por el Conea no tomó en cuenta un fundamental elemento de evaluación como es el tiempo

Por Xavier Neira Menéndez
xnm1947@hoy.com.ec

La baja calidad de nuestra educación universitaria tiene múltiples causas, pero los remedios que ensaya el oficialismo resultarán peores que la enfermedad. Con un enfoque totalizante y concentrador, se pretende supeditar sus objetivos al Plan de Desarrollo que, por propia naturaleza, responde a la política gubernamental, violándose la autonomía universitaria. El proyecto de Ley que debate la Asamblea es estatista e impone el pensamiento único -antítesis de lo que debe ser, como fuente de conocimiento, la universidad-, a mas de que limita la autonomía reconocida constitucionalmente, a la discrecionalidad del funcionario de turno quien calificará aquello que en dicho proyecto llaman autonomía “responsable”.

Toda actividad humana se cumple dentro de un período determinado por la misma, para ser ejecutada de acuerdo a su naturaleza. En directa proporcionalidad, si se pretende hacer de un infante un destacado físico nuclear, aquello requerirá de por lo menos 20 años de formación académica; si se quiere formar un buen artesano, probablemente sean suficientes cinco años. Abundan ejemplos que demuestran que en las artes, ciencias e industria, a mayor tiempo de actividades corresponderá casi inequívocamente mayor desarrollo, puesto que con el tiempo vienen de la mano la experiencia, la experticia y la fuerza del talento acumulado.

La peculiar evaluación efectuada por el Conea a las Instituciones de Educación Superior no toma en cuenta este fundamental elemento de evaluación como es el tiempo. Se ha pretendido comparar -en igualdad absoluta de condiciones- a universidades que tienen más de 100 años de existencia con otras creadas hace 10 años o menos; estas últimas, autofinanciadas, en su mayoría.

Pruebas al canto: las calificadas en categoría “A” tienen una edad promedio de 47,36 años de existencia; frente a las que tienen calificación “B” 34,78 años; las de calificación “D” 21,22 años; y, las que tienen calificación “E”, una edad promedio de apenas 8,7,2 años.

Un ex ministro de Agricultura hizo un símil señalando que lo sucedido equivale a sembrar un árbol cuyos frutos se cosechan a los 10 años, pero como a los ocho años no ha llegado a su producción óptima, en forma absurda, se pretende cortarlo. La razón y el buen juicio dicen que el árbol no debe ser cortado, por el contrario, debe ser abonado, podado, regado, para asegurar cosechas abundantes.

Es insólito que en un país como el Ecuador, alguien haya planteado formalmente la eliminación de universidades cuando lo coherente es fomentar la creación y/o mejoramiento de centros académicos en los que se imparta educación de calidad con énfasis en tecnología y con proyección a la comunidad. Las falencias universitarias vienen acumulándose por décadas pero ello no justifica acciones draconianas como las adoptadas por el Conea.

Es de esperar que sectores relacionados a la educación reaccionen propositivamente. Los profesionales que son asambleístas deberían preocuparse de impulsar el desarrollo de las universidades ya existentes, estableciendo los correctivos legales, y dotándolas de estabilidad y reglas claras a fin de que la educación del país se vea fortalecida, no debilitada.

Feb
22

Publicado el 22/Febrero/2010 | 00:04

Por Diego Oquendo

doquendo@hoy.com.ec

1 Mi reconocimiento a quienes se toman el trabajo de comentar, de una u otra manera, mi brevísima columna en HOY de los días lunes. De una u otra manera. Hay serpentinas, pero también hay palos. Todo vale. Eso es lo democrático.

2 Y algo en lo que me empeño sinceramente: procuro explicar el por qué de mis señalamientos a los lectores que no coinciden con mi punto de vista. ¿Qué sentido tiene ponerme obsequioso con los que me felicitan? No, me atrevo con los garrotazos. Y luego del “clinch”, con no poca frecuencia, el antagonista me mira con ojos más tolerantes.

3 El periodismo -escarnecido últimamente en nuestro medio (¡no faltan personajes que lo aborrecen con toda el alma!)- es una forma solidaria de relación humana. Ni más ni menos. Nos obliga a buscar aproximaciones agudas, perspicaces, con la realidad cotidiana. Y, en tal contexto, con el habitante planetario, que es único e irrepetible. Elemento sensible al que es necesario comprender, señalarle caminos y alimentar su esperanza. El periodismo no es una feria de vanidades. Su responsabilidad resulta extrema.

4 Alcanza distancias muy lejanas. Y en ese recorrido no es extraño que se acumulen los cuerpos inertes de comunicadores que ofrendaron su propia vida a cambio de defender un ideal, de sacar adelante un proyecto de trascendencia colectiva, impulsar una investigación que gira alrededor de un tema escabroso. No estoy exagerando. Las cifras no mienten.

5 Con 110 muertos, 2009 se convirtió en el año con más periodistas asesinados durante el primer decenio del siglo XXI, ya denominado por el Instituto Internacional de la Prensa (IPI) como “década de la muerte”. Completemos el escalofriante dato: entre 2000 y 2009 murieron, trabajando, 735 periodistas, según el informe anual del IPI. Hasta ahora el peor año de la década en esta trágica estadística era 2006, cuando fueron asesinados 100 periodistas.

6 Repasen, entre sorprendidos y angustiados, las siguientes líneas: en un solo suceso en la provincia filipina de Maguindanao murieron masacrados 32 informadores el pasado noviembre, lo que catapultó al país asiático, con 38 periodistas eliminados sumariamente, al sitio más peligroso para quienes militan en la prensa.

7Pero más cerca de nosotros, el Régimen de Hugo Chávez, en Venezuela, “es conocido por su actitud agresiva frente a los medios de comunicación privados”. Y más cerca todavía, entre estas cuatro paredes, el presidente Correa ha acusado al periodismo opositor de ser “el principal enemigo del cambio”.

8 Ojalá se terminara de entender el valioso papel que desempeña el periodismo en un escenario social cada vez más encrespado, carente de soluciones. Y ojalá el periodismo se esforzara en colocarse a la altura de las circunstancias. Amo y respeto mi profesión con el fervor del primer día. Quiera Dios que nunca me falte la confianza de mis oyentes, de mis lectores.

Dic
10

Lo dice la Unesco

Un especialista de la Unesco  acaba de verter su opinión sobre el proyecto de Ley Mordaza. El experto cuestiona:

-La enorme concentración de poderes -que podrían ser utilizados para restringir derechos fundamentales- con que contará el Consejo de Comunicación e Información.

– La obligación de los medios de comunicación de inscribirse en una oficina manejada por el Estado.

– La facultad de sancionar a periodistas y cerrar diarios, radios o canales  por consideraciones  ambiguas como que  no difundan información “veraz”.

– La posibilidad de censura en “los casos establecidos en la Constitución y  tratados internacionales”.

-La obligación de disponer de un título profesional para ejercer la profesión de periodista.

– El exceso de regulaciones.

– La ausencia de mecanismos para garantizar  igualdad de oportunidades de todos los colectivos en la distribución de frecuencias.

– La forma contradictoria en que se regularán los códigos de ética de  medios de comunicación.

– La forma en que quiere normar el derecho a rectificación, réplica o respuesta de los lectores.

Dic
10
Recapitulando
Por Antonio Rodríguez Vicéns
Diario El Comercio 12/8/2009

Tengo la costumbre de someter mis opiniones, más aún si han sido expresadas públicamente, a una constante crítica  y revisión. En estos días, cuando ya es evidente el fracaso del Gobierno de la ‘revolución ciudadana’, ineficiente e inepto, derrochador y corrupto, me he preguntado si me equivoqué al advertir a los ecuatorianos desde el principio, sin tapujos y sin subterfugios, sobre su carácter autoritario y atropellador, sobre su falso izquierdismo maniqueo y superficial, revanchista y descalificador, sobre sus promesas demagógicas, sobre su tendencia a privilegiar al Estado -el ‘ogro filantrópico’- frente al ciudadano, y al esbirrismo y la sumisión frente a la independencia y la libertad.

Convencido -como estoy- de que en el Ecuador es necesario y urgente un profundo cambio y de que es un imperativo ético desterrar las prácticas de la vieja política, repetidas sin pudor por la ‘revolución ciudadana’, por mis críticas he sido descalificado por ser, supuesta y paradójicamente, adversario del cambio y protector de esa política mendaz e irresponsable. Ante el atropello constante a la Constitución y a las instituciones que el país soportó a lo largo del proceso que nos llevó a la Asamblea Nacional Constituyente, aceptado ciegamente por la mayoría, mi defensa del Estado de derecho fue comentada, aun por parte de quienes ahora han rectificado y se proclaman opositores de la dictadura correísta, con epítetos ofensivos e insultantes.

Hoy me ratifico. La ‘revolución ciudadana’ ha destruido la autonomía y la independencia de las instituciones,  ha concentrado el poder en el dictador y sus acólitos, ha convertido la labor gubernamental en un instrumento para incentivar una lucha de clases sectaria y revanchista, ha sustituido el diálogo respetuoso y democrático por el insulto y la descalificación, ha impuesto una deficiente legislación controladora, ha incrementado el gasto público y la burocracia, ha sido incapaz de cumplir sus ofertas demagógicas y de solucionar los más urgentes y acuciantes problemas nacionales y, poco a poco, pretende limitar los derechos y las libertades ciudadanas.

Las voces solitarias de los primeros días, ante la fuerza incontrastable de los hechos, que demuestran, más allá de los índices de popularidad o de aceptación, el fracaso del dictador de Carondelet, se han ido multiplicando. Imperceptible y lentamente, pero con firmeza, los ecuatorianos están despertando de su letargo. Han comenzado a desterrar el miedo. Han ido trocando la indiferencia en preocupación, indignación y rechazo. Están tomando conciencia de la necesidad de combatir el anacrónico proyecto de la ‘revolución ciudadana’, el autoritarismo sustentado en un electoralismo amañado y dirigido, la corrupción cínica y desafiante, la ominosa degradación de la política y del poder…

Dic
10

Pablo Lucio Paredes pabloluc@uio.satnet.net

Maravilloso, al cabo de casi tres años, el Gobierno está abriendo sus ojos al mundo (lo que los bebés hacen los primeros días de vida). El mundo de los buenos y los malos parece que es… ¡solo de malos! China nos ha abierto los ojos. Nos hizo un primer préstamo de 1.000 millones (perdón, un anticipo, porque no está registrado en ninguna parte como deuda) en condiciones que ya anunciaban peores tiempos: garantía petrolera total, apenas dos años plazo y 7,25% de interés. Buen negocio, tan bueno como en los tiempos de la deuda ilegítima (ahora no es ni ilegítima ni eterna).

Y luego de ese abre bocas, el plato fuerte: China quiere participar en Coca-Codo-Sinclair (cerca de 2.000 millones de dólares a muy largo plazo)… pero con garantías y condiciones… ¡qué barbaridad, con condiciones! ¡Y peores que el FMI! Pensábamos que eran buenos muchachos por su pasado comunista, pero actúan como vulgares acreedores del mundo capitalista. ¡Quieren garantías! Ojalá nos demos cuenta que esas condiciones hacen parte normal de la vida financiera, porque nadie entrega su dinero alegremente, pero que además son calibradas específicamente al caso ecuatoriano porque la China sí se enteró de la jugarreta que hicimos para recomprar la deuda externa y no quieren ser víctimas ingenuas en el futuro, y sí han sufrido sus compañías petroleras mil líos con nuestro Gobierno. La manera como actuamos sí influye negativamente, contrariamente a lo que el Gobierno cree, que sus “rebeldías” son aplaudidas y admiradas en el mundo entero sin efectos negativos …  (a no ser que todo esto sea un show del Gobierno para luego decirnos que le ha torcido el brazo incluso al poderoso gobierno chino… sería una manipulación al mejor, o peor, estilo de la prensa corrupta).

Claro, quedan los buenos… pero es porque las palabras aguantan todo, o disimulan mejor. La Venezuela de Chávez es aparentemente bondadosa, pero las ganancias en Sacha parecen también “buenas”, igual que los negocios de deuda externa cuando en época de los “pativideos” la nuestra no se pagaba, pero solo algunos lo sabían. Y ojalá no sean similares los demás acuerdos bolivarianos. Mientras tanto, las demás amistades como Irán, la ALBA o Angola poco (nada, en realidad) aportan. Esperemos que la apertura de visión también incluya a estas amistades novedosas que son muy peligrosas cuando Chávez revive la Internacional Socialista de Marx, Engels y Trostsky, y peor aún, la lucha de clases que ya no tiene retorno en su país.

Ojalá abramos los ojos a otras realidades. Que los empresarios privados, no el Gobierno, son los creadores de empleo. Que el desempleo también aparece en la Revolución Ciudadana cuando se aplican recetas de economías sin pies ni cabeza. Que los apagones son de todos cuando no se toman las medidas adecuadas a tiempo. Que los presupuestos ni la deuda pueden crecer como están creciendo. Quizás es hora de comprender que los críticos del Gobiernos no somos enemigos de la patria, sino ecuatorianos cuyos ojos al mundo se abrieron hace mucho tiempo.

Oct
18

LA ÚLTIMA MALA PASADA

Jorge Vivanco Mendieta

Diario Expreso, 18 de octubre 2009 

, fue grave. Muy grave sobre todo porque coincidió con una de las más depresivas etapas políticas como es la que estamos atravesando, a causa de la avalancha de acusaciones de corrupción del sector público, en que la contribución del hermano mayor del Primer Mandatario, envuelve a todo el entorno presidencial, e inclusive al familiar.

Al parecer, esta misma situación y dado el temperamento del Presidente, lo impulsó a lanzar un ataque inútil, inmotivado, impertinente contra la Universidad Católica de Guayaquil, a cuyas aulas llegó en goce de una beca y en ellas, bien o mal, adquirió un título académico, a lo que hay que agregar que en su actividad estudiantil ejerció un liderazgo tal que lo llevó a presidir su principal organismo.

Sin embargo, en uno de sus monólogos, en los que no tiene contrincante, expresó que cuando fue a especializarse en la Universidad de Lovaina, tuvo que sufrir hasta el llanto por lo mal preparado que había salido de la Universidad Católica de Guayaquil, acusación que obligó al rector de este plantel a responder en forma acerada y firme, como correspondía a la gratuita ofensa que había recibido la entidad.

“No sé -dijo- si debería pedir disculpas a la ciudadanía ecuatoriana por haber formado tan mal al profesional y luego al Presidente de la República”. Esa respuesta fue condigna a la ofensa. La protesta del gabinete no tiene otra significación que la obligada adhesión al jefe.

¿Por qué esta conducta que refleja ingratitud y quizá odio? No hay explicación, porque lo más hermoso de la vida de una persona que se educa y tiene un grado de sensibilidad social, es la estudiantil, en donde se forma parte de la generación que se prepara para enfrentar el incierto futuro, por lo que los lazos de la unión y solidaridad nunca se rompen… Salvo factores sobrevinientes y gravísimos.

¿Ese factor de resentimiento fue la actitud de rechazo de un grupo de estudiantes de la Católica cuando el Presidente de la República, por más que fuese un ex alumno, ocupó inconvenientemente una de sus aulas para un acto político?

Si así fuera, sería una actitud desmesurada, impropia de un ciudadano con formación académica -que tanto proclama-, mucho menos si ha sido llevado a la más alta autoridad por el voto popular, dignidad en la cual debe dar ejemplo de prudencia, respeto y serenidad ecuánime.
El rechazo ha sido general por esta situación. Así vamos por mal camino.

Oct
18

Un vil engaño
10/18/2009

 

 

Fabiola Carrera Alemán

Con el fin de solicitar una cita médica acudí el  15 de septiembre al dispensario médico del IESS ubicado en Cotocollao.

Se me informó que ya no estaban dando las citas en forma personal, sino que debía hacerlo a través de un ‘call center’ instalado para el efecto, en el que, supuestamente, le atienden las 24 horas del día.
Respiré aliviada, pues pensé que el calvario de madrugar entre las tres y cuatro de la mañana en pos de un turno, al fin, había terminado.

Inmediatamente que llegué a mi casa hice el primer intento, luego de marcar el número por algunas veces, me contestó una  amable y repetitiva grabación que rezaba irónicamente:

Este servicio telefónico se implementó con el fin de  evitar que el paciente madrugue a tomar citas médicas para luego dar paso a una atenta operadora que, luego de una tediosa y prolongada espera, terminó diciendo: “Lo siento señora, no hay turnos hasta  el 24; el sistema no me responde”.

Le pregunté entonces: ¿qué debo hacer para conseguir un turno aunque sea para después del 24”  y me contestó: “Llame mañana insistentemente” para ver si se le puede ayudar. 

Le pregunté, entonces: ¿qué significa “insistentemente”?,  a lo que respondió textualmente:  ¡Eso señora!, que debe llamar “varias veces al día” para ver si el sistema responde y se le puede ayudar…
Esta risible e indignante situación se repitió por cinco o seis días consecutivos, obteniendo siempre la misma respuesta: “Vuelva a llamar mañana insistentemente”…

Vaya forma de engañar al paciente, culpándole nada menos, que al dichoso sistema, hasta conseguir que este se canse de esperar y busque atención privada o, en su defecto,  su enfermedad se agrave y muera.

Pero… no se asuste compatriota, porque ahora “la salud ya es de todos”.